Desde la Revolución Industrial, se ha implantado en la sociedad y los gobiernos la idea de que es vital para el desarrollo de ésta la implantación de un sistema educativo básico y común para todos los ciudadanos. En este contexto, la escuela se ha convertido en la principal plataforma de presentación a la par que usuaria de las nuevas tecnologías del conocimiento que han ido surgiendo a lo largo de este tiempo. Este artículo va a tratar de la incorporación de las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) al trabajo en el aula y al sistema educativo. Se expondrá la historia de la aplicación de distintos adelantos tecnológicos audiovisuales (radio, cine, televisión, etc.) en el mundo de la pedagogía y cómo la aparición de Internet ha supuesto una transformación de gran impacto, tanto en el debate de cómo concebir la educación con estos medios así como en la proyección adecuada de los mismos. Asimismo, se dará cuenta de las principales iniciativas que en este sentido existen en el medio educativo iberoamericano y cómo enfrentar el desafío de las TICs en el aula.
Las ventajas que estas nuevas tecnologías pueden aportarnos y, desde nuestro punto de vista, las más significativas son:
• Ampliación de la oferta informativa.
• Creación de entornos más flexibles para el aprendizaje.
• Eliminación de las barreras espaciotemporales entre el profesor y los estudiantes.
• Incremento de las modalidades comunicativas.
• Potenciación de los escenarios y entornos interactivos.
• Favorecer tanto el aprendizaje independiente y el autoaprendizaje como el colaborativo y en grupo.
• Romper los clásicos escenarios formativos, limitados a las instituciones escolares.
• Ofrecer nuevas posibilidades para la orientación y la tutorización de los estudiantes.
• Y facilitar una formación permanente.
Por último, una cita de Tiffin y Rajasinghan (1997: 101) que sintetiza perfectamente la situación con que nos vamos a enfrentar en el futuro: “La escuela no funciona como antes. En todo el mundo, las sociedades se enfrentan con un dilema de que sus sistemas de educación se diseñaron para satisfacer las necesidades de sociedades agrícolas e industriales, no de la futura sociedad de la información. Los sistemas educativos están preparando a las personas para el pasado, para las ideas, actitudes y valores de una forma de vida que se está desvaneciendo y para el trabajo en áreas donde la demanda de mano de obra es cada vez menor”.
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